La Fiscalía de Menores de Ceuta ha trasladado al Juzgado varias denuncias de menores migrantes no acompañadas que han asegurado haber sufrido abusos y vejaciones en centros de acogida de la red de protección autonómica.  Según ha adelantado El País y han confirmado a EFE fuentes de la Fiscalía de Ceuta, el Ministerio Público ha tenido conocimiento de alguna denuncia presentada ante la Policía, que ha sido puesta a disposición del órgano judicial. Las fuentes han subrayado que la Fiscalía no ha abierto una investigación general sobre los centros de menores ni está investigando con carácter general supuestos abusos o vejaciones en estos recursos. Además, han precisado que la decisión de remitir las actuaciones al Juzgado responde a "razones estrictamente funcionales y de organización", teniendo en cuenta la extraordinaria carga de trabajo que actualmente soporta la Fiscalía de Ceuta. El objetivo, han señalado, es evitar la duplicidad de investigaciones sobre unos mismos hechos y garantizar que sean investigados por el órgano competente. Desde la Fiscalía aseguran que esta permanece especialmente atenta a cualquier situación que pudiera afectar a la integridad, seguridad o derechos de los menores bajo protección, y actuará, dentro de sus competencias, ante cualquier hecho que pudiera revestir caracteres de delito. Cerca de una decena de adolescentes escaparon de los centros debido a malos tratos, castigos físicos, falta de atención médica o amenazas de devolverlas a Marruecos por parte de personal de trabajo, y buscaron auxilio en la barriada de El Príncipe. Allí fueron atendidas por Médicos del Mundo y por los propios vecinos, quienes documentaron hematomas, crisis de ansiedad e infecciones cutáneas no tratadas antes de acompañarlas a comisaría. Los informes médicos y psicológicos remitidos al Ministerio Público acreditan un escenario de desprotección y falta de formación del personal al cargo. La desesperación por los presuntos abusos llevó incluso a varias de las menores a cruzar la frontera de vuelta a Marruecos con tal de no regresar al centro. "Nos llaman putas constantemente, nos golpean, nos castigan si pedimos usar el móvil o una almohada", dice una de ellas en declaraciones al mencionado diario, al tiempo que asegura que hay muchas jóvenes más en su misma situación, entre ellas una que habría sufrido insultos de índole sexual y amenazas de violación explícitas. De acuerdo a esta información, el pasado jueves se tomó declaración a las jóvenes y ese mismo día el área de menores de la ciudad intervino. Se identificó a dos hombres de seguridad que, según las denunciantes, profirieron insultos y amenazas, que fueron relevados de su cargo y sustituidos por mujeres, y también a una educadora a la que las menores acusan de maltrato. Los informes médicos y psicológicos remitidos al Ministerio Público acreditan un escenario de desprotección y falta de formación del personal al cargo. La desesperación por los presuntos abusos llevó incluso a varias de las menores a cruzar la frontera de vuelta a Marruecos con tal de no regresar al centro. Mientras la investigación judicial prosigue, la administración autonómica ha reubicado temporalmente a las víctimas en otras instalaciones para garantizar su protección.