General
Manuela Schwesig, la esperanza socialdemócrata en el este alemán
En el land nororiental alemán de Mecklemburgo-Antepomerania, que va este domingo a las urnas a renovar su Parlamento regional, se libra una batalla electoral que resuena en toda Alemania tras la reciente victoria arrolladora de la ultraderecha en otro estado federado del este, Sajonia-Anhalt. El partido ultraderechista AfD ha liderado durante semanas los sondeos en esta región báltica, pero el socialdemócrata SPD, aupado por la gran popularidad de su líder regional y actual presidenta del land, Manuela Schwesig, ha ido recortando distancias. Una encuesta desvelada el jueves por la televisión pública ZDF coloca por primera vez al SPD (37%) por delante de la AfD (36%). De confirmarse estos porcentajes, el bastión socialdemócrata en el este podría resistir y frenar los vientos propicios a la ultraderecha, si bien propinaría a la vez un duro golpe a la democristiana CDU, que se arrastra con en torno al 6% de apoyos mientras el canciller, Friedrich Merz, recibe reproches transversales y se hunde en las encuestas de aceptación popular. Con considerable habilidad, Manuela Schwesig, una exinspectora de finanzas de 52 años, ha centrado su campaña electoral en el eslogan Die Frau gegen Blau (la mujer contra el azul), que rima y alude al color azul corporativo de la AfD. “La nueva encuesta muestra que vamos en cabeza. Eso nos motiva, pero aún no es un resultado”, dijo ayer en el cierre de campaña en Warnemünde, villa costera perteneciente a Rostock, la ciudad más grande de este estado federado cuya capital es Schwerin. El enfoque de la socialdemócrata ha transformado de facto estos comicios en una pugna entre dos fuerzas –su contrincante es el ultra Leif-Erik Holm–, debilitando de rebote al candidato democristiano, Daniel Peters. “Está ocurriendo lo que pensaba; si las cosas van bien en Sajonia-Anhalt, aquí también lo notaremos”, dijo con entusiasmo Holm en un encuentro con la Asociación de la Prensa Extranjera. Pero incluso si Alternativa para Alemania (AfD) ganara mañana, la falta de socios por el cortafuegos a la ultraderecha hará previsiblemente inviable su acceso al poder. Manuela Schwesig lleva dos mandatos al frente del Gobierno regional de Mecklemburgo-Antepomerania, land mayormente rural y poco poblado. Tiene 1,57 millones de habitantes, de los que 1,3 millones están llamados a las urnas. En julio del 2017, Schwesig se convirtió en presidenta, y fue reelegida en los comicios del 2021 cuando el SPD logró el 39,6%. Antes había sido ministra de Familia (2013-2017) en uno de los gobiernos de coalición de la canciller conservadora Angela Merkel con los socialdemócratas. En esta legislatura, Schwesig ha gobernado con el partido izquierdista Die Linke. Según los sondeos, la actual coalición no sumará mayoría, así que lo más probable sería un tripartito con el concurso de los verdes. Problema: Die Linke se sitúa en torno al 10%, pero los verdes puntúan al 5%, en riesgo de caer por debajo de ese porcentaje, que es el umbral mínimo para tener representación parlamentaria. La popularidad de Manuela Schwesig –que una encuesta de INSA sitúa en el 60%– se basa en su aureola de política con empatía hacia las preocupaciones de los ciudadanos de a pie, en contraste con la frialdad atribuida a Merz. “Con el debido respeto, la CDU debe asumir la responsabilidad de su resultado electoral y preguntarse por qué se encuentra en una posición tan débil”, zanjó Schwesig. Como jefa del Gobierno regional, Schwesig ha impulsado guarderías gratuitas y descuentos en el abono del tren para jóvenes y personas mayores. Nacida y criada en la extinta RDA comunista –nació en 1974 en Frankfurt del Oder, en el land de Brandemburgo–, suele explicar cómo su familia pasó apuros cuando su padre se quedó sin empleo en la construcción tras la caída del muro de Berlín. Es una experiencia con la que muchas familias del este alemán pueden identificarse. Antes de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero del 2022, Schwesig defendía la importación de gas natural ruso a través de los gasoductos Nord Stream, que desembocan en Lubmin, pequeña localidad costera de Antepomerania. El fin del gas ruso impactó con dolor en la economía regional. Ante la polémica por su postura, la presidenta defiende ahora que el futuro del land reside en las energías renovables. Si logra derrotar a la AfD este domingo, su prestigio nacional crecerá.
Source
La Vanguardia
· María-Paz López