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La terapeuta pidió a su ayudante que indicara a Jonathan Andic los “puntos peligrosos” de la ruta
La terapeuta Maria Julia Lüderwaldt recorrió junto a su colaboradora Johanna la misma ruta de Montserrat en la que trece días después murió Isak Andic. Ambas mujeres caminaron por el Camí de les Feixades de Collbató el 1 de diciembre del 2024 con la intención de localizar una ruta con barrancos para llevar a cabo una terapia de confrontación diseñada para otro paciente, un hombre llamado Salvador, diagnosticado de esquizofrenia. Un tratamiento por el que, según declaró posteriormente Johanna a los Mossos d’Esquadra, se había interesado Jonathan Andic. Durante aquel recorrido, Maria Julia fue tomando nota de los “puntos de peligro” que le señalaba la profesora de inglés, una mujer acostumbrada a las rutas de montaña y buena conocedora del lugar. A medida que avanzaban en el paseo, Maria Julia iba comentando las particularidades de casa punto. Si le gustaba porque se podía agarrar o si no le gustaba porque estaba demasiado alejado del inicio,. Cuando terminaron la excursión, Lüderwaldt reveló a su colaboradora que aquella ruta también podía servir para otro paciente suyo, Jonathan Andic, del que le dijo que tenía problemas con la gestión del dinero y que quería conocer un itinerario de montaña para recorrerlo con una sobrina. Jonathan no tiene sobrinas. Para convencer a Johanna de que lo acompañara, la terapeuta añadió que su paciente quería además practicar inglés y que, de todos sus colaboradores, ella era la persona más adecuada para realizar esa excursión. Seis días después, el 7 de diciembre, la profesora de inglés y el hijo del fundador de Mango recorrieron juntos el Camí de les Feixades. Antes de la excursión, Maria Julia envió un mensaje de audio a Johanna con una instrucción muy concreta: debía mostrar a Jonathan los “puntos de peligro” que ambas habían identificado en el recorrido anterior. La terapeuta insistió hasta en dos ocasiones en que le señalara dónde estaban los barrancos. Ese mensaje de WhatsApp es solo uno de los muchos que obran en poder de los Mossos encargados de la investigación por el presunto homicidio de Isak Andic y demostraría presuntamente que Jonathan Andic conocía los tramos peligrosos de la ruta de Montserrat antes de ir junto a su padre. Johanna acudió el 29 de mayo a una comisaría de la policía catalana para declarar. Posteriormente fue citada de nuevo y entregó su teléfono móvil para que los técnicos realizaran un volcado de los mensajes intercambiados con la terapeuta, con Jonathan Andic y con otras personas de interés para la causa. Maria Julia hizo lo mismo. El día que declaró como testigo en los juzgados de Martorell, el pasado 30 de junio, la jueza Raquel Nieto le preguntó si autorizaba el volcado y posterior análisis de su teléfono y accedió. A preguntas de los investigadores, Johanna aseguró que desconocía por qué tenía que enseñar los barrancos a Jonathan. Según su versión, a la que ha tenido acceso La Vanguardia , no solo fue Maria Julia quien propuso que Jonathan realizara aquella ruta de Montserrat, sino que además insistió en que su paciente conociera los puntos de riesgo del recorrido. La testigo se presentó voluntariamente y por sorpresa en comisaría porque, según explicó, llevaba un año y medio sin dormir y necesitaba contar a la policía lo que sabía. El relato de la profesora de inglés supuso un punto de inflexión en la instrucción judicial. Varias fuentes consultadas sostienen que el hecho de que la defensa de Jonathan Andic todavía no disponga de su declaración y que Johanna no haya sido citada a declarar en sede judicial podría responder a la existencia de diligencias que afectarían a la terapeuta y que se estarían practicando en una pieza secreta. En uno de sus autos, la jueza Raquel Nieto aludió expresamente a Maria Julia y mencionó la existencia de “terceras personas” que “podrían haber participado en los hechos”. Lüderwaldt declaró como testigo el 30 de junio y, hasta ahora, no consta oficialmente que su situación procesal haya cambiado. La línea de investigación sobre el papel que pudo desempeñar, sin embargo, no se ha abandonado. La defensa de Jonathan Andic emitió ayer un comunicado en el que negó que su cliente se hubiera interesado por la terapia descrita por la profesora de inglés. “Jonathan Andic niega que conociera o que se interesara por terapias de simulación de caída en la montaña”, señala el comunicado.
Source
La Vanguardia
· Toni Muñoz