Los responsables del Hospital Ramón y Cajal admitieron que cambiaron la lista de espera a espaldas de los cirujanos, durante una reunión de crisis el jueves, 48 horas después de que EL PAÍS diera la noticia sobre esa polémica modificación. El audio de esa sesión, obtenido por este diario, desmonta la acusación de la presidenta Isabel Díaz Ayuso al cirujano Luis Alberto Martos, uno de los cuatro médicos denunciantes de esas alteraciones. “Acordamos que las prioridades preferentes pasarían a normales”, dijo uno de los mandos del hospital, quien defendió como legítima esa intervención. La grabación también deja en evidencia la mala situación de la sanidad pública: pocos recursos y objetivos incumplidos. El caso ha causado preocupación por la posibilidad de que las listas de espera sean alteradas para beneficiar a los altos cargos de los hospitales, que perciben un extra salarial si cumplen los objetivos de productividad. Los cambios afectaron a 57 pacientes que habían sido catalogados por los cirujanos como prioritarios (que deben ser operados en 90 días) y que fueron rebajados por los superiores a normal (cuyo plazo es más amplio, 180 días). La presidenta madrileña ha reducido la polémica a “un señor que está manipulando las citas sanitarias”, en referencia a Martos. Para Ayuso, este asunto que ha generado inquietud en la ciudadanía es “el bulo del culo de la semana”. Hizo este señalamiento el jueves por la mañana en la Asamblea, a pesar de que los correos y documentos hospitalarios la desmienten. Minutos antes de que hablara la presidenta, en el Hospital Ramón y Cajal se celebró una reunión de crisis del servicio donde sucedieron los hechos, el de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Allí estaban presentes los dos jefes señalados por los cambios, el director médico Rafael Martínez, y el jefe de servicio, Basilio de la Torre, además de un tercero que dijo haber intervenido, el subdirector quirúrgico del centro, Enrique Aracil. También asistió el médico que se halla en medio de la tormenta, Martos, además de unos cincuenta compañeros de ese departamento. La reunión se celebró antes de que se conocieran las palabras de Ayuso, pero el día anterior la consejera de Sanidad, Fátima Matute, había hecho un ataque similar contra Martos. Además, ambas habían intentado destruir la imagen del cirujano al recordar que fue acusado de haber rajado las ruedas de su jefe, de la Torre. El doctor había sido absuelto judicialmente de esa acusación. El audio deja claro que los tres jefes que se dirigieron al grupo participaron en el cambio de la prioridad de los pacientes, de preferentes a normales. Según las pruebas, alteraron la gravedad de 57 pacientes. Ellos alegaron que sí habían avisado de las modificaciones a algún médico, pero no a todos, y defendieron que los cambios eran legítimos porque, según dijeron, algunos cirujanos abusan de la calificación de los pacientes como preferentes. También reconocieron que el equipo, al que compararon con una máquina, está “fallando estrepitosamente” porque no es capaz de operar a esos pacientes en menos de 90 días, como establece el objetivo que les marca la Consejería de Sanidad. Además, negaron que el motivo de los cambios hubiera sido económico porque están muy lejos de cumplir con la meta de operar a tiempo. Aracil explicó que hicieron los cambios porque habían visto diagnósticos de pacientes preferentes que les parecían incorrectos. “Después de mucho darles vueltas en cuanto a la equidad y tal, y con el criterio médico de un traumatólogo, que es el jefe de servicio, acordamos que las prioridades preferentes pasarían a normales”, explicó al equipo. —No pueden cambiar el criterio del cirujano sin contar con él—, protestó una especialista, la doctora Susana Alonso, pareja de Martos. —Se cambió porque no podíamos mantener enfermos preferentes con diagnósticos convencionales 200 días, eso es un tema legal—, contestó el jefe del servicio, de la Torre. —¿Lo comunicaron ustedes al paciente y al cirujano?—, insistió ella. —Hablé con algunos de los cirujanos, no con todos, con el jefe de la sección de miembro inferior y con algunos, hay gente que me dijo, ‘mira lo estaba poniendo pensando que se podía operar antes’. Los recursos son los que son. La demanda es muy grande y los recursos que yo tengo son limitados. Un compañero de Martos intervino para pedir un desmentido de las acusaciones de Matute contra el cirujano. “Yo no sé si eso merece una excusa pública de la dirección”, dijo, “acusan al doctor Martos de que él manipula las listas de espera para operar a pacientes más sencillos, no es cierto, yo creo que no es cierto. Y si el resto de mis compañeros creen que eso no es cierto, deberían emitir una nota o una comunicación con la consejera para rebatir esa afirmación que hizo ayer”. El director médico, Martínez, descartó esa propuesta: “Estamos ahora mismo en una situación, como os decía, en la que esto tiene una trascendencia obviamente, que ya sale fuera del hospital, y a partir de ahí ya hay cuestiones de enfrentamiento político, mediático. Yo no voy a entrar ni a valorar ni a desmentir ni a afirmar las declaraciones de la consejera, igual que no comparto pues lo que me dice el doctor Martos, que me llama mentiroso varias veces, pues no lo comparto y no voy a entrar a discutir esa cuestión”. En su lugar, Martínez acusó a Martos de haber dañado la reputación del hospital al haber denunciado la situación en la prensa. “Ha cruzado una línea roja” y añadió: “el paso que ha dado el doctor Martos supone poner en entredicho y en cuestión el nombre del hospital”. Indignado, Martos intervino para defenderse: “Es un desprestigio para usted y para el doctor de la Torre que salen en los papeles”, y añadió: “El culpable es usted, no se equivoque. A mí me están ahora machacando porque hay que matar al mensajero”. También recordó que había sido absuelto de las acusaciones de haber pinchado las ruedas del coche del jefe del servicio, de la Torre. Este jefe reconoció que Martos había sido absuelto, pero añadió que esa absolución la logró porque quiso perdonarlo. Se refería a que no acudió al juzgado el día del juicio, cuando debía ratificar su denuncia. “Volviendo al tema de la lista de espera, el mayor responsable de lo que aquí pueda ocurrir soy yo y eso lo sabe la dirección”, dijo. Los responsables también informaron de que hay una investigación en curso. Martos les dijo: “¿Qué es lo que van a investigar, si ya tienen un culpable? ¿Tiene algo que contar? Escriba a los autores a s.castrogarciacomunicacion@gmail.com y fpeinado@elpais.es