No he olvidado que, para que sepa agradecer su privilegiado acceso a la universidad pública, prometí seguir facilitando datos a Leonor sobre los numerosos ataques de su familia borbona a la enseñanza. Es necesario informarla de estas cosas porque la futura jefa de Estado no debe haber estudiado ni papa de historia de España… a no ser que haya recibido intensas clases particulares de las que no nos han informado; que todo puede ser, porque la transparencia brilla por su ausencia en la Zarzuela más allá de facilitar listas de regalos "oficiales". Una jovencita que se ha hecho en tres cursos las tres carreras militares que a cualquier ciudadano le llevaría completar entre diez y quince años; que se ha librado de estudiar la historia de su país porque se largó a hacer el bachillerato internacional a Gales, y que se ha plantado a cursar Ciencias Políticas de lunes a jueves… (perdón, quise decir de lunes a viernes, porque Leonor va todos los días a todas las asignaturas con toda normalidad…) y sin ni siquiera atravesar el tortuoso camino de la EBAU ni tener que acreditar nota para pasar el corte… yo no sé si es digno de aplauso por su indescriptible desparpajo o un insulto para dejarnos claro quién es y que aquí las cosas se hacen a su medida. No quiero imaginar la base que lleva la muchacha en Historia, aunque supongo que no será mucho peor que la del resto de compañeros. Es más que probable, sin embargo, que a ellos les suene de algo el Sexenio Democrático, el golpe de Estado franquista que aplaudieron los Borbones, las fosas con cien mil españoles asesinados por Franco, el mastuerzo de su pariente Fernando VII cargándose la Constitución y fusilando liberales, Alfonso XIII provocando la guerra de Marruecos, la Semana Trágica de Barcelona y su golpe de Estado con Primo de Rivera… ¿Qué habrá estudiado Leonor sobre la Historia de España? ¿Qué le contarían a ella en su high school de Gales? ¿Los fascismos del siglo XX? ¿Los de Hitler, Franco y Mussolini? ¿Habrá buscado Leo en Google fotos de su abuelito Juan Carlos junto a su maestro y líder fascista Franco? Busca, Leo. Busca la última foto que le hicieron a tu abuelo fascista con vuestro protector Francisco Franco, el que os ha dejado colocados donde estáis. Fue el 12 de octubre de 1975, el día de la Hispanidad, el Día de la Raza. Iban los dos vestidos de militares, con el pecho a reventar de chapas, igual que iba tu abuelo Juan Carlos; igual que va tu padre; igual que tú en los últimos años. No teníamos bastante con un disfrazado en el palco que hemos tenido que ver a dos. Puede que este año, como Leo ya va a la uni, le pongan un trajecito de chaqueta o un vestidito de Zara, pero a Felipe no hay quien le quite el uniforme y la gorra de plato, porque esa ha sido la tradición entre los representantes de los regímenes totalitarios cuando presencian desfiles militares. Trujillo, Stroessner, Pinochet, Franco, Juan Carlos, Hitler, Stalin, Felipe, Mussolini, Videla… todos con sus uniformes y sus chapas viendo desfilar militares y tanques. En eso consiste la fiesta nacional en España, en un desfile militar con una cabra como absoluta protagonista, seguida de unos tipos con paso y pose de macho alfa, mandíbula arriba forzando innecesariamente las cervicales y con el pecho depilado. Antes lucían pelambre, pero ya no se lleva. Y ya está. Esa es la celebración de la fiesta nacional de España. Un rey disfrazado, un público teñido de rojigualda y mayoritariamente ultraderechista que aplaude más a la cabra que al jefe del Estado y abuchea a las autoridades democráticamente votadas. Es, con toda seguridad, la fiesta nacional más bochornosa del mundo, porque España es la única nación que celebra su mayor fiesta patria el día que empezó a conquistar a otros. Chupa del frasco, Carrasco... Por eso dejamos para una futura columna seguir informando a Leonor de las zancadillas educativas de su impresentable familia de Borbones, y hoy la ilustramos sobre nuestra inapropiada, rancia y ridícula fiesta nacional antes de que nos juntemos de aquí a tres semanas todos los cansinos opinadores hablando de lo mismo. Otra vez la cabra, otra vez el rey disfrazado, otra vez el modelito de Leti, otra vez los abucheos, otra vez el paracaidista… No celebramos una independencia, una revolución, una unificación, ni la coronación de un rey, ni la muerte de un poeta ilustre (caso de Portugal), ni el cumpleaños de un emperador, como hacen Japón o Bután; ni siquiera celebramos un santo inventado, como los irlandeses, o el solsticio de junio, como hacen en Groenlandia. Hasta el Vaticano tiene establecida su fiesta nacional el día que se independizó de Italia. Pues nosotros no. Nosotros somos la única nación que celebra la conquista de otros territorios porque no teníamos nada nuestro que celebrar en la propia casa. Salvo España, ningún otro país del planeta ha situado su fiesta nacional patria en una fecha por algo sucedido fuera de sus fronteras. Y para que no se nos olvide ese espíritu conquistador por las armas, ahí tenemos siempre a un Borbón disfrazado, o a un dictador, y a veces al Borbón junto con el dictador. Preciosa la imagen de aquel 12 de octubre de 1975 de Juan Carlos, tan tieso y sintiéndose ya sucesor, junto a la piltrafa de Franco, al que le quedaba poco más de un mes de vida. Búscala Leo, búscala. Te ayudará a entender la desafección de una mayoría de españoles hacia los Borbones en general, y hacia ti, tu padre y tu abuelo en particular. Procedéis del fascismo más cruel y asesino, y tenemos que seguir viéndoos disfrazados de militares en el palco, presenciando en posición de firmes el paso de uniformados desde que el inepto de Alfonso XIII decidió establecer hace poco más de un siglo la fiesta nacional el 12 de octubre. Tu tatarabuelo tampoco dio ni una, Leonor. Ni una. Repasemos en qué consiste la grandiosa fiesta nacional española en la que la estrella es una cabra: desfiles militares, misas, juras de bandera, misas, izadas de bandera, misas, ultraderechistas exaltados, misas, entrada gratis al Museo del Prado (ni lo intenten, las colas son insoportables) y unos mil y pico súbditos arremolinados en el Palacio Real y siendo pastoreados por un personal de protocolo que los pone en fila para que circulen en silencio y sin detenerse durante el besamanos a esa familia autómata que saluda sin ganas. Una sociedad genuflexa desfilando ante los representantes de una monarquía desprestigiada. Puede que se me haya pasado en el resto del Estado alguna actividad divulgativa, participativa y cívica… pero sobre todo festiva y común. Creo que no. Nada como el fiestón que montan en Francia y EEUU… o en Suecia y Noruega, por citar dos monarquías. Es fiesta en la calle, desfiles ciudadanos, bandas de música, carrozas con niños, recreaciones históricas… Claro que, aquí no podríamos hacer recreaciones históricas porque tendríamos que poner a Colón con un fraile al lado cristianizando nativos a hostias. En Noruega, la familia real sale al palco vestida de civil para ver desfilar a medio Oslo en mitad de un jolgorio popular. Y en Suecia el rey no se disfraza de militar… sale en una vistosa carroza con la reina, esta sí, vestida con el traje típico sueco. Hasta la heredera se disfraza de sueca tradicional, y la muy loca sale a la puerta de palacio, saluda a los ciudadanos personalmente, les abre la puerta para que pasen y les desea un feliz día de fiesta. El 12 de octubre es el día nacionalista cansino por excelencia, tristemente famoso en nuestra historia reciente (esto Leo seguro que no lo ha estudiado) por haber sido en esta fecha de 1936 cuando el intelectual español más prestigioso y de más calado internacional, Miguel de Unamuno, firmó su sentencia de muerte por enfrentarse al militar que gritó "¡Muera la inteligencia!" y "¡Viva la muerte!". Ese día se decidió que, o lo mataban, o no se iba a callar, pero tenía que parecer un accidente cerebrovascular, porque el asesinato de García Lorca estaba demasiado reciente y no había caído bien fuera de España. Cuando llegó la cómica Transición, ninguna lumbrera gubernamental se paró a pensar que no era buena idea mantener como día de la fiesta nacional la misma que se inventó el desastroso Alfonso XIII como Día de la Raza y que el dictador Franco convirtió en una exaltación militar. Para qué buscar algún hecho histórico o festivo ocurrido en nuestro propio territorio pudiendo celebrar otro sucedido a ocho mil kilómetros y que dio comienzo a la conquista de otros pueblos. Puede que no se hubieran puesto de acuerdo con la fecha, pero entonces habría sido tan sencillo como hacer lo que hacen Reino Unido o Dinamarca: no hay fiesta nacional. Días de fiesta nacionales sí, pero no fiesta nacional. Porque, para los mal pensantes, el Día de la Constitución en España es un día de fiesta, como lo es el Primero de Mayo, pero no es el día de la fiesta nacional. Así de fácil lo tuvo España cuando pudo haber señalado como la gran fiesta patria del país el 6 de diciembre, Día de la Constitución, o el 20 de noviembre, la muerte del bicho. Pero no, de nuevo el farsante Gobierno de Felipe González, aquel emboscado de la derecha que tan bien nos la coló a todos, fue el responsable de la pifia. En la Ley 18/1987 se exponen las razones por las que se declara el 12 de octubre la "Fiesta Nacional de España". Con una redacción enrevesada se da una explicación liosa utilizando palabrería barata: "La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efeméride histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos". EEUU celebra su independencia, Francia su revolución, Suecia su independencia, Noruega su constitución, Japón el cumpleaños del emperador, Portugal conmemora la muerte del poeta Luís de Camões, pero también tiene declarado festivo histórico nacional la fecha de la Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura; Grecia celebra el día que comenzó su lucha por liberarse del imperio otomano, e Italia… ¡Ay, Italia! Con Meloni o sin Meloni, los italianos celebran su fiesta nacional el día del referéndum en el que expulsaron a los reyes y votaron República. Sin dejar de mencionar a la inmensa mayoría de países del centro y sur de América, que celebran por todo lo alto el día que se deshicieron de España y los Borbones y consiguieron su independencia, mientras que España celebra que fue a conquistarlos. Somos de lo que no hay, en el sentido más literal de la expresión.