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La F1 se consolida como acelerador tecnológico de la movilidad sostenible
Con el resonar de los motores del pasado fin de semana en la pista de Madring todavía en la cabeza, el sector automovilístico hace balance y analiza su futuro desde distintas perspectivas. Una de ellas, la movilidad del futuro. La Fórmula 1 es mucho ... más que una competición deportiva y año tras año demuestra que «es uno de los mayores laboratorios tecnológicos del mundo y un entorno privilegiado para desarrollar soluciones que posteriormente llegan a la movilidad cotidiana», resalta Francisco Javier Páez Ayuso, director del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA - UPM). En los últimos años se ha visto cómo la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad estratégica para el sector. La F1 está impulsando avances en electrificación, recuperación de energía, eficiencia de los sistemas de propulsión y combustibles sostenibles. «La búsqueda del máximo rendimiento obliga a aprovechar cada unidad de energía disponible, y esa filosofía es perfectamente trasladable a los vehículos de uso diario», añade el también coordinador del Máster en Ingeniería Avanzada en Motorsport (MIAM-UPM). Recuerda que la movilidad sostenible no consiste solo en reducir emisiones, sino en hacer un uso más inteligente de los recursos. «Y en ese terreno, la F1 está marcando el camino», puntualiza.Muchos de los avances que hoy forman parte de los automóviles modernos tienen su origen en la competición. «Hablamos de tecnologías relacionadas con la recuperación de energía durante la frenada, la gestión inteligente de sistemas híbridos, el empleo de materiales ligeros de alta resistencia, la mejora aerodinámica o el uso masivo de sensores y análisis de datos para optimizar el funcionamiento del vehículo», pone como ejemplos Páez Ayuso. Sin olvidar que la simulación avanzada, la IA y el análisis de grandes volúmenes de datos, herramientas habituales en la Fórmula 1, «están transformando también el desarrollo de los vehículos de carretera. La competición permite llevar estas tecnologías al límite y demostrar su viabilidad antes de su implantación a gran escala», puntualiza. En ella se unen una altísima exigencia tecnológica , enormes capacidades de monitorización y ciclos de innovación extraordinariamente rápidos. «Lo que en otros sectores puede requerir años de validación, en competición puede evaluarse en cuestión de meses», reconoce el investigador y docente. Además, cada carrera genera una cantidad ingente de información que permite analizar en condiciones reales el comportamiento de componentes, materiales, sistemas energéticos o algoritmos de control. Por eso «la F1 representa uno de los mejores ejemplos de innovación aplicada: un entorno donde la investigación se convierte rápidamente en soluciones tangibles».De la manoPrecisamente coincidiendo con la reciente cita en la capital, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) reunió a representantes institucionales, la industria del automóvil y el sector de la movilidad para debatir sobre el papel de la competición como motor de innovación tecnológica. Como subraya Willem Groenewald, secretario general de Movilidad del Automóvil, Sostenibilidad y Turismo de la FIA, «la innovación y la sostenibilidad van de la mano como principios rectores de la FIA en su camino hacia las cero emisiones netas». El ejemplo más claro es el combustible. El actual reglamento de Fórmula 1 de la FIA incluye combustible sostenible avanzado, y el combustible cuenta con su propio sistema de certificación. De cara al futuro, un nuevo reglamento que entrará en vigor en 2030/31, «incluirá un componente de propulsión eléctrica mediante batería, mientras que los monoplazas funcionarán con combustible sostenible», avanza.Desde la FIA recuerdan que los principales retos en esta materia son, sobre todo, de escala . «Los combustibles sostenibles para vehículos de carretera son técnicamente viables hoy en día, pero su producción a gran escala requeriría un incremento muy significativo de la disponibilidad y producción de componentes sostenibles», reconoce el responsable. La F1 también exige un estándar más elevado que el conjunto de la industria. «Nuestros reglamentos prohíben el coprocesamiento y la mezcla de componentes sostenibles con componentes no sostenibles, lo que supone un estándar más estricto que las prácticas habituales y; por tanto, resulta más difícil de replicar a gran escala», matiza. Indica, además, que en un fin de semana de competición somete a los componentes a un nivel de exigencia mayor que años de I+D, por lo que las debilidades y las mejoras salen a la luz en cuestión de meses, en lugar de a lo largo de un ciclo de desarrollo tradicional. «El circuito ofrece unas condiciones controladas y comparables, lo que permite verificar y hacer visibles las mejoras de rendimiento», apunta,Sobre la unidad de potencia, la F1 utiliza sistemas de recuperación de energía desde 2014, y las unidades de potencia de F1 alcanzan una eficiencia térmica superior al 50%, frente a aproximadamente el 30% de un motor convencional de carretera. Por lo que respecta a los materiales, la FIA ha desarrollado un manual de circularidad que proporciona a los agentes del automovilismo un método común para medir hasta qué punto sus operaciones son realmente circulares, y establece recomendaciones para mejorar esa situación de partida. Varios equipos ya están probando e incorporando composites reciclados y de origen biológico en sus monoplazas.Esta federación espera muchas oportunidades para el sector porque las innovaciones sostenibles que demuestran su eficacia en los circuitos tienen el potencial de reducir las emisiones de millones de vehículos en circulación. «Probar combustibles sostenibles en el entorno más exigente en términos de rendimiento genera confianza entre reguladores y consumidores respecto a su aplicación en carretera», matiza el responsable. Los combustibles sostenibles constituyen una vía para descarbonizar ese parque existente, como complemento a la electrificación y no como alternativa a ella. Además del propio combustible, hay muchos desarrollos que se trasladan del circuito a la producción en serie, desde la recuperación y eficiencia energética hasta el conocimiento sobre materiales. Asimismo, el trabajo en simulación y gemelos digitales que han desarrollado con Siemens reduce el número de prototipos físicos que un fabricante debe construir, lo que permite ahorrar emisiones en las fases iniciales del desarrollo de un vehículo.Un comisario de la FIA analiza un vehículo en el Gran Premio de Madrid EPIgnacio Fernández, director del Circuito de Madrid Jarama-RACE y director de la Fundación RACE, cree qua Fórmula 1 «está acelerando la investigación en ámbitos como la eficiencia energética, la hibridación, los combustibles sostenibles, la recuperación de energía, los materiales más ligeros o la optimización de procesos y operaciones». Y habla de un aspecto que considera muy importante, el hecho de que la Fórmula 1 demuestra que «sostenibilidad, innovación y altas prestaciones no tienen por qué ser conceptos enfrentados». Hoy un circuito ya no debe entenderse únicamente como un lugar donde se celebran carreras. «Puede convertirse en un auténtico laboratorio de movilidad , porque permite probar tecnologías en un entorno real, controlado y seguro», destaca. Hay desarrollos vinculados directamente al vehículo (gestión de la energía, sistemas híbridos, neumáticos, nuevos materiales, telemetría, conectividad o sistemas avanzados de seguridad), «pero también otros relacionados con las infraestructuras: electrificación, generación y almacenamiento de energía, recarga, gestión inteligente del tráfico o utilización de datos para mejorar la seguridad y la eficiencia», destaca Fernández.Pone también en valor el gran cambio producido en los últimos años porque la sostenibilidad «forma parte de la estrategia global del motorsport: de los vehículos, de los campeonatos, de los circuitos y también de la organización de los grandes eventos». Y España está participando en esa transformación. Pruebas como la Fórmula E en el Circuito de Madrid Jarama - RACE y la Fórmula 1 en Madrid «supone una nueva oportunidad para mostrar cómo el motorsport puede actuar como escaparate y acelerador de tecnologías más eficientes», indica Fernández. Entiende que ha pasado de ser considerada «como un elemento añadido a considerarla una parte estructural de la competición». Y el siguiente paso debe ser conseguir que toda esa innovación tenga una aplicación cada vez mayor en la movilidad de los ciudadanos». El sentido de la competición pasa también por su capacidad para generar conocimiento. «Lo que hoy ponemos a prueba en un circuito puede contribuir a hacer más segura, eficiente y sostenible la movilidad de mañana», puntualiza.Trabajo en equipoDe ahí la importancia que ha adquirido la universidad como puente entre la investigación fundamental y la aplicación industrial. Las universidades generan conocimiento, desarrollan nuevas metodologías y exploran tecnologías que muchas veces tardarán años en incorporarse al mercado. «Pero, además, forman a los profesionales que liderarán esa transformación», recuerda el director del máster MIAM-UPM. La movilidad sostenible requiere una aproximación multidisciplinar que combine ingeniería mecánica, electrónica, energía, materiales, inteligencia artificial y análisis de datos y es precisamente ahí «donde la universidad aporta un enorme valor», añade. Un trabajo en equipo con empresas y sector del motorsport para acelerar la innovación y convertir el conocimiento en soluciones reales para la sociedad.
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ABC España
· Belén Rodrigo