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El transporte urbano entra en una nueva era con menos taxis, más VTC... ¿y coches sin conductor?
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible publicó la semana pasada una estadística que refleja cómo está cambiando el sector del taxi y el del Vehículos de Transporte con Conductor (VTC). Los datos de Transportes confirman el importante crecimiento de estos últimos en España a lo largo de los últimos años. En lo que va de 2026, las licencias VTC han crecido un 11,7%, hasta llegar a las 27.107 en todo el país. Son 2.848 licencias más que el pasado 31 de diciembre de 2025. Al mismo tiempo, las licencias de taxi se han reducido en 3.515 unidades a lo largo de este año, hasta las 60.469. El ascenso de los VTC acumula varios años de subidas ininterrumpidas. Desde que en 2018 el Ministerio de Transportes sacara adelante una moratoria para modificar la Ley de Ordenación de Transporte ante lo que entonces el sector del taxi consideraba competencia desleal por parte de los VTC, este servicio se ha expandido con vigor. Tras un fuerte aumento en ese año 2018, con una subida del 96%, y en 2019, con un repunte del 26%, seguido de un parón en 2020, los últimos cinco años se caracterizan por constantes subidas: en 2025 las licencias de VTC se incrementaran un 18,2%, subida superior al 7,5% de 2024, al 6,8% de 2023, al 1% de 2022 y también al 6,8% de 2021. La evolución de las licencias de taxi ha sido mucho más irregular y más modesta. El número de taxis creció un 1,7% en 2025; en un 2,3% en 2024 y un 4,3% y en 2023, mientras que en 2022 se redujo un 8,7% y en 2021 apenas se incrementaron un 0,6%. Con los datos actualizados, la proporción actual es de 2,2 taxis por cada VTC. En 2018, había 5,8 taxis por un VTC. La actual ratio queda muy lejos de la de uno a 30 fijada anteriormente por ley para que se pudieran conceder nuevas licencias de VTC. Esa proporción, fijada en su día cuando taxis y VTC estaban abiertamente enfrentados, fue declarada contrario al Derecho Europeo por el Tribunal de Luxemburgo en 2023. Desde que todas las comunidades autónomas han regulado el sector de los VTC, la situación se ha tranquilizado algo, lejos ya de la tensión de los años anteriores. Sin embargo, Julio Sanz, presidente de la Federación de Profesionales del Taxi de Madrid —la mayoritaria en el sector—, reconoce a Público que "en algunas grandes ciudades y en algunas zonas es complicada esa convivencia con los VTC por ese aluvión de solicitudes de licencias de vehículos de arrendamiento con conductor. Muchos casos han terminado judicializándose en infinidad de procedimientos por la concesión de autorizaciones". Aún así, Sanz destaca que lo importante es que tanto taxis, pero sobre todo los VTC, cumplan la normativa vigente. "Es importante que los VTC cumplan las limitaciones que tienen: no pueden cargar viajeros en la calle, no pueden cargar a mano alzada, tienen que respetar los lugares donde puedan o no prestar servicio, deben respetar las características de servicio urbano o interurbano y no pueden trabajar en otras ciudades donde no tienen habilitación". Ximo Lizama, secretario general de la Asociación del taxi del Grupo Albán en València, no ve las cosas de la misma manera. "Los taxistas somos un servicio complementario del transporte público y las VTC hoy en día son un servicio complementario del taxi", apunta. Como taxista, Lizama no se muestra preocupado por el crecimiento de las licencias de VTC. Es más, ni siquiera los considera competencia directa. "No nos preocupa", se aventura a pronunciar categórico. De hecho, en una postura que él mismo reconoce que no es habitual en el gremio, asegura que en España hay "demasiadas licencias" de taxi y pocos VTC, sobre todo en relación a países como Italia y Francia. Lizama aporta datos al respecto. En España hay 128 taxis por cada 100.000 habitantes frente a los 91 de Francia o los 41 de Italia. En cuanto a los VTC, España tiene 46 VTC por 100.000 habitantes, mientras Francia presenta una proporción de 81 VTC por cada 100.000 habitantes. La conclusión es clara: España tiene la mayor densidad de taxis de estos tres países, mientras que Francia destaca especialmente por la enorme cantidad de VTC respecto a su población. Respecto al número de licencias de taxi, Sanz señala que "se conceden licencias en función de las necesidades del servicio". "Esto podrá o no gustar al resto de taxistas, pero cuando aumentan las necesidades de servicio, lógicamente hay que cubrirlas con un taxi". Sobre las licencias VTC, Sanz asegura: "El criterio de asignación en algunas comunidades autónomas es muy laxo. Los VTC acumulan muchas solicitudes y nosotros entendemos que donde no cabe más transporte, la administración debería poner freno a esas adjudicaciones". En relación a los VTC, a Lizama le preocupa mucho más otra circunstancia: la penetración de las multinacionales tecnológicas como Uber, Cabify o Bolt en el sector del taxi, algo que también denuncian otras asociaciones como la que preside Julio Sanz. El taxi es un sector donde la mayoría de sus trabajadores, en torno al 95%, son autónomos y algunos buscan aumentar sus ingresos ampliando su cartera de clientes. "Hay compañeros taxistas que trabajan para estas multinacionales y operan con su app. Eso lo consideramos peligroso", afirma Lizama. "Es un sinsentido. No entendemos es cómo algunos taxistas trabajan con aquellos que quieren eliminarnos. Es casi una traición", apostilla Sanz. Sin embargo, si algo puede transformar de arriba a abajo el sector del taxi y de los VTC es la irrupción de los coches sin conductor. Es cierto que la implantación de estos vehículos autónomos aún está en una fase muy embrionaria, pero el tiempo corre deprisa: la semana pasada la Comunidad de Madrid anunció la puesta en marcha de un proyecto piloto de coches y taxis con conducción autónoma para el último trimestre de 2026. Alcobendas, en Madrid, y la propia capital del Estado son las ciudades elegidas para este proyecto. A nivel mundial también se ha avanzado mucho en los últimos meses, con experiencias en más de 20 ciudades, más de 20 millones de viajes y alrededor de 322 millones de kilómetros recorridos por vías públicas por estos vehículos autónomos. Tanto Lizama como Sanz ven lejos ese escenario, pero son conscientes de que el futuro ya está aquí. "Hay cierta incertidumbre con ese nuevo modelo de movilidad que va a afectar no solo al taxi, sino a muchas otras modalidades de transporte y a la movilidad en sí, a los hábitos y a las costumbres de los ciudadanos, pero tampoco se pueden poner puertas al campo. Es algo que llegará, no sabemos cuándo. Además, unna cosa es hablar de pruebas con vehículos autónomos y otra cosa es transporte con vehículos autónomos". "No lo vemos un peligro a corto plazo", añade Lizama. "Ahora mismo no vemos posible que un coche autónomo se meta en el tráfico de Madrid o por las calles del casco histórico de València, pongamos por caso. Así que de momento no lo vemos una amenaza, lo vemos más como una anécdota", sentencia el taxista valenciano. En este sentido, Sanz y Lizama plantean que los coches autónomos no supongan a corto o medio plazo un servicio nuevo ni la concesión nuevas licencias. "Estas nuevas modalidades de transporte no deberían venir acompañadas de un aumento en el número de licencias de taxi ni del número de autorizaciones de VTC. Que se respeten las que hay", valora Sanz. "Nuestra nuestra lucha sería esa. No querríamos licencias ad hoc para estos vehículos, sino utilizar las licencias actuales sin conceder otras nuevas, porque ya estamos sobredimensionados. Lo ideal sería transferir nuestras licencias a los coches autónomos, o directamente adquirir estos coches autónomos y gestionarlos directamente nosotros", concluye Lizama.
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Público
· Jorge Otero