"Es un proyecto que ha tardado casi un año en gestarse. Es una mezcla de moda, velocidad y ciencia que se unen para lo que quizás sea el futuro del atletismo". Fueron las palabras de Keely Hodgkinson, la vigente campeona olímpica de 800 metros, tras su victoria en Athlos, una competición de atletismo profesional y exclusiva para mujeres, que se celebró en Londres, en el que deporte y espectáculo van de la mano (contó con un DJ en vivo a pie de pista). Hodgkinson apareció en la pista enfundada en un traje negro, que recordaba al que portó Cathy Freeman en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. Un cuarto de siglo después la evolución del material ha llevado a este uniforme a un nuevo nivel.  Creado por Nike, el mono es una versión mejorada y, según palabras de la plusmarquista mundial de los 800 metros en pista cubierta, ajustada a las normas de World Athletics y con mejor tecnología.  "El material... Han aprendido muchísimo sobre cómo hacer que la piel sea más rápida, que los humanos sean más rápidos... Hay tanta ciencia detrás que no te lo creerías. No estábamos seguras de cuándo lo íbamos a usar, pero en retrospectiva, un evento exclusivamente femenino, que se trata de brillo y glamour y de atraer la atención hacia las mujeres, fue perfecto", apuntó Hodgkinson. Hodgkinson entró en meta con un tiempo de 1:56.40, muy lejos de su mejor marca personal (1:54.33). Como luego reconoció quizá podría haber ganado más aerodinámica si hubiera escondido su pelo dentro de la capucha del traje: "Con la resistencia del aire vas más lento con el pelo suelto, pero  eso es innegociable'”. El triunfo le reportó, no sólo la corona de plata de Tiffany que se entregaba a los ganadores en lugar de medallas, sin un premio en metálico de  56.500 euros.