Alternativa para Alemania (AfD) culminó su campaña electoral en Mecklemburgo-Pomerania Occidental con un invitado muy especial: Ulrich Siegmund. Hace dos semanas, Siegmund fue el claro ganador de las elecciones de Sajonia-Anhalt, en las que el partido de ultraderecha consiguió una victoria histórica con más del 43% de los votos, rozando incluso la mayoría absoluta.
El candidato a los comicios regionales de Mecklemburgo, Leif-Erik Holm, espera que se le contagie aunque sea una pequeña parte del éxito de Siegmund. La mejor manera de intentarlo es trasladar esa victoria de un land a otro. “Ocurre lo que pensaba: si las cosas van bien en Sajonia-Anhalt, aquí también lo notaremos”, afirmó Holm en un encuentro con la Asociación de la Prensa Extranjera, donde admitió que su partido se está aprovechando del nuevo “impulso”.
A unos 200 kilómetros de distancia, la candidata del partido de izquierdas Die Linke en Berlín, Elif Eralp, se ha reivindicado como la “respuesta a Sajonia-Anhalt” con un discurso extremadamente opuesto al de la formación extremista. Este domingo, Eralp puede convertirse en la primera alcaldesa de ascendencia turca en la capital alemana, con un discurso que la ha convertido para muchos en la “Mamdani alemana”, en referencia al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín deciden este domingo su futuro político con una clara influencia del resultado de Sajonia-Anhalt. Las encuestas y los sondeos prometen que estas elecciones tienen un impacto más allá de las fronteras regionales. Por ahora, el proceso arroja dos fenómenos que pueden ser una certeza.
El primero es que, pase lo que pase en estos dos länder, Alternativa para Alemania ha entrado de lleno en la política alemana a pesar de la Brandmauer, “el cortafuegos” al que se comprometieron todos los partidos del país para frenar el auge de la ultraderecha.
El segundo es que Friedrich Merz llega a esta nueva ronda electoral en una posición muy débil, con un aumento de peticiones para que dimita como canciller y con una creciente desconfianza por parte del pueblo alemán. El resultado, tanto en Mecklemburgo como en Berlín, puede profundizar la crisis del mandatario.
En el primer estado, la campaña ha acabado con una amarga sorpresa para AfD. Después de encabezar las encuestas durante meses, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) ha superado la intención de voto con el 37% de los votos, según una encuesta de la televisión ZDF, por detrás del 36% de la formación ultraderechista.
Un éxito del SPD en Mecklemburgo sería la primera buena noticia en mucho tiempo para la formación, que ha visto cómo se ha desplomado su apoyo en varias partes de Alemania. En este caso, las buenas cifras electorales se deben a la buena fama de la actual ministra-presidenta —y de nuevo candidata— Manuela Schwesig. La misma encuesta arroja que si la ciudadanía pudiera elegir directamente al jefe de gobierno, la actual primera ministra Schwesig lideraría sin oposición con el 61% de los votos. Su rival de AfD cuenta con el 30% de los votos.
"Quien quiera que me quede tiene que ir a votar al SPD", afirmó Schwesig, que se ha posicionado como la “mujer contra la extrema derecha”, uno de sus principales lemas durante la campaña.
Si las encuestas no fallan, los socialdemócratas podrán pactar a partir de este domingo con Die Linke o Los Verdes para formar un gobierno
Por otro lado, una parte de la estrategia de Schwesig ha sido desvincularse de muchas de las propuestas de su partido a nivel federal, donde gobierna en una gran coalición con los democristianos de la CDU capitaneados por Friedrich Merz. El politólogo Uwe Jun sostuvo para Tagesschau que esta es una estrategia obvia por el amplio descontento de la población con la política federal. "También lo vimos en Sajonia-Anhalt. Pero allí no había una figura popular que pudiera compensarlo. Los primeros ministros estatales logran compensar este descontento y personalizar mucho las elecciones. Si lo consiguen, pueden desvincularse del partido federal", afirmó.
Si las encuestas no fallan, los socialdemócratas podrán pactar a partir de este domingo con Die Linke o Los Verdes para formar un gobierno.
En el caso de AfD, pactar es una opción casi inviable. Los únicos que podrían abrir la puerta serían los ‘rojipardos’ de BSW —igual que en Sajonia-Anhalt—, pero los datos arrojan que el partido obtendría un 4% del apoyo y no llegaría al mínimo del 5% para entrar en el Parlamento.
Hay otro camino, por ahora poco probable, que le queda a AfD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Ese camino gira en torno a un nombre: Thomas Diener. En junio de este año, el diputado que había formado parte de la fracción parlamentaria de la CDU decidió pasarse a la de Alternativa para Alemania. Según dijo en ese momento, el partido democristiano se había alejado de sus valores tradicionales y se había alejado de los “nuevos” valores de la formación.
Desde el punto de vista de AfD, esta deserción puede abrir la puerta a otras en el estado, especialmente por parte de miembros de la CDU que no coinciden con la política de “cortafuegos” de Merz.
Sin embargo, es posible que ni siquiera esas hipotéticas deserciones fueran una baza electoral para AfD. Las encuestas apuntan a que la formación democristiana alcanzaría una intención de voto del 7%, rozando por poco la mayoría necesaria para entrar en el Parlamento. Esta sería la primera vez que el partido se queda fuera de un Parlamento regional desde el final de la Segunda Guerra Mundial y, según un funcionario democristiano que habló bajo condición de anonimato a POLITICO, significaría que "se desataría el caos".
En Berlín, el partido de la canciller tiene mejores resultados en las encuestas y está por detrás de Die Linke con un apoyo de cerca del 20%. Pero ese resultado supondría una pérdida de 8 puntos porcentuales con respecto a las últimas elecciones en la capital alemana.
Para una gran parte de los analistas alemanes, el resultado de los comicios en los dos länder es un símbolo del estado político actual del canciller. Después de la victoria de AfD en Sajonia-Anhalt, Merz reconoció que tenía que hacer más para justificar sus reformas. "Debemos intentar, también yo, alcanzar mejor emocionalmente a las personas. Para muchas personas en Alemania, su situación vital es difícil. Muchos están preocupados por el futuro", dijo en una rueda de prensa tras los comicios en Sajonia.
"Se espera que contribuyamos a mantener la estabilidad de este continente europeo"
La semana pasada, aseguró que “rendirse no era una opción” para él. “Los opositores políticos, con el respaldo de los medios de comunicación, querían, aparentemente, sacar provecho político de la precaria situación de la CDU y exigieron la dimisión del canciller federal Merz. Él no lo hará —en mi opinión, acertadamente— en estas circunstancias. Ha recibido el apoyo de los órganos de la CDU en este sentido”, explicó Dr. Ludger Gruber, representante regional de la Fundación Konrad Adenauer en el estado de Baden-Württemberg, en una entrevista anterior con El Confidencial.
El canciller ha recibido esta semana el apoyo de líderes de la CDU en varios estados del país, pero Merz parece saber mejor que nadie que su situación puede empeorar sustancialmente este domingo. Esta semana, ha cancelado su asistencia a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y, en casi todas sus declaraciones públicas, ha subrayado la importancia de una Alemania estable durante los tiempos volátiles para Europa.
“Todas las miradas están puestas en Alemania, en Berlín, en nuestro papel en el mundo. Se espera que contribuyamos a mantener la estabilidad de este continente europeo”, aseguró.
En las dos elecciones regionales de este domingo, la CDU quedará relegada. En Berlín, la candidata Erif Eralp ha afirmado que puede hacer frente a la ultraderecha de AfD, la tercera fuerza en la ciudad según los sondeos, y culpó a los partidos tradicionales como la CDU de no prestar atención a las necesidades de los alemanes.
“Muchas de las personas que han votado a AfD a modo de protesta sienten temor ante el descenso social y están abiertas a la búsqueda de chivos expiatorios, aunque no son los refugiados los culpables del desastre en que nos encontramos, sino una política neoliberal que ahorra, que recorta y que no apoya a los más pobres”, explicó.
Die Linke en Berlín ha planteado una campaña —inspirada en parte en la de Zohran Mamdani en Nueva York, según dice Eralp—, centrada en tres preocupaciones básicas que comparte toda la población: los alquileres, el precio del transporte y la recogida de basuras.
“Esto es lo que todas las personas, en el este o en el oeste, en el centro o en el extrarradio, con o sin raíces migratorias, nos han reflejado como sus temas más importantes y esto es lo que ponemos como prioridad”, afirmó la candidata izquierdista.
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El 'efecto Sajonia' va más allá de Sajonia: por qué las regionales alemanas pueden cambiar el tablero político
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El Confidencial
· Mónica Redondo