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Despiden a una mujer en Milán por llenar la oficina de pósits con normas de convivencia para sus compañeros y un juez obliga a readmitirla
Estaba convencida de que en su lugar de trabajo no se respetaban las normas básicas de educación, respeto y convivencia. Por eso comenzó a llenar la oficina de pósits dirigidos a sus compañeros para recordarles lo que podían y no podían hacer. Sin embargo, al final fue ella quien perdió el empleo. La empresa financiera de Milán en la que llevaba trabajando alrededor de un año y medio abrió un expediente disciplinario contra la mujer que terminó con su despido. En mayo de 2025, la empleada, de 40 años, se quedó sin trabajo y decidió recurrir la decisión ante los tribunales. Ahora, la Justicia italiana le ha dado la razón y ha ordenado su readmisión. La trabajadora había sido contratada en enero de 2024. En la carta de despido, la empresa sostenía que estaba obligada a evitar "comportamientos y conflictos que puedan perjudicar el ambiente interno" y repercutir negativamente tanto en la organización como en el clima laboral y la calidad del trabajo. La compañía consideraba que su costumbre "continua y compulsiva" de colocar pósits por toda la oficina constituía una conducta grave y perjudicial, entre otras razones porque no estaba autorizada a hacerlo. Sus superiores también la acusaron de vulnerar el código ético del grupo bancario propietario de la financiera por su actitud hacia el resto de empleados. "Usted acostumbra a adoptar un comportamiento agresivo, vulgar y polémico hacia sus compañeros, en abierta vulneración de los principios y las normas", recogía la carta de despido. En el procedimiento judicial aparecen decenas de los mensajes que la mujer dejaba repartidos por la oficina, incluidos algunos pegados en las cajoneras y los ordenadores de sus compañeros. "No rebusquéis en los cajones", "Ya habéis roto un radiador", "No permanezcáis en la garita", "No toquéis los ordenadores de los demás" o "No abráis los armarios de los demás" eran algunas de sus advertencias. El ambiente en la oficina se fue deteriorando, pero la jueza de lo Social del Tribunal de Milán Rossella Chirieleison ha considerado que la insistencia de la trabajadora con estos mensajes no demuestra que fuera la principal responsable de los problemas de convivencia. La magistrada ha ordenado por ello que sea readmitida en su puesto y reciba una indemnización de alrededor de 33.000 euros, equivalente a 12 mensualidades, además de las costas judiciales. La sentencia concluye que los hechos incluidos en el expediente disciplinario son "en parte inexistentes y en parte irrelevantes desde el punto de vista disciplinario". Tampoco considera suficientemente probadas las expresiones vulgares y agresivas que, según la empresa, la mujer habría dirigido verbalmente a otros trabajadores. Sobre los numerosos pósits y recordatorios, la jueza señala que "no puede atribuirse relevancia alguna al hecho de haber colocado un cartel en la pantalla de un ordenador", puesto que no consta que fuese visible para personas ajenas a la oficina, que incluyese expresiones inapropiadas o que hubiese causado algún perjuicio a la empresa. El Tribunal de Milán considera así que el despido fue improcedente y permite a la mujer regresar a su puesto de trabajo.
Source
El Mundo
· Vincenzo Brunelli (Corriere della sera)