
La psicología dice que cuando los padres presionan a sus hijos adultos para que los visiten, ocurre algo predecible que llaman "reactancia", y provoca que incluso los hijos que querían venir empiecen a buscar la salida
Un hijo puede tener auténticas ganas de visitar a sus padres y empezar a resistirse en cuanto siente que la visita dejó de ser una elección.







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